Conoce al MINI que recuerda una hazaña
La marca británica lanza la serie especial MINI 1965 Victory Edition para revivir el histórico triunfo de Timo Mäkinen en el Rally de Montecarlo.
La mítica victoria conseguida por Timo Mäkinen y Paul Easter vuelve a cobrar vida en las calles actuales. La marca de origen británico decidió desempolvar ese momento de gloria. Para lograrlo, la firma presentó la serie especial MINI 1965 Victory Edition en tres opciones mecánicas.
En primer lugar, la gran novedad pasa por la diversidad de su gama. La variante se puede pedir con la versión Cooper S tradicional.
Además, la marca sumó la alternativa deportiva John Cooper Works. Para completar la propuesta, la firma ofrece esta edición en el John Cooper Works Electric totalmente a batería.
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Por otro lado, la estética exterior capta la atención desde el primer instante. El auto luce el tono Chili Red combinado con techo y espejos en Glazed White.
Asimismo, la mítica franja blanca recorre el capó y la parte trasera. En las puertas resalta el icónico número 52 utilizado en aquella competencia.
Detalles de diseño y equipamiento exclusivo
Sin embargo, los guiños al pasado no se quedan únicamente en la pintura. El modelo incorpora la inscripción con el año histórico en el parante C.
A su vez, el exterior suma llantas de 18 pulgadas. Los centros de rueda y los tapones de válvulas muestran diseños desarrollados solo para esta entrega.
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De igual modo, el habitáculo transmite una atmósfera puramente de carreras. Al abrir las puertas aparecen los zócalos metálicos con el año grabado.
Adicionalmente, el panel interno de las puertas trae una dedicatoria especial. El conjunto busca ofrecer el tradicional andar firme con sensación de kart.
Cifras de consumo y eficiencia según la mecánica
Por su parte, los registros técnicos homologados por la marca varían según la motorización elegida. El modelo Cooper S marca un consumo medio de 6,7 litros cada 100 kilómetros. Sus emisiones de CO2 quedan en 150 gramos por kilómetro, con un nivel de eficiencia tipo E.
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En cambio, la alternativa John Cooper Works gasolera rinde 6,6 litros cada 100 kilómetros recorridos. Esta variante emite 149 gramos de CO2 por kilómetro y mantiene la misma categoría ambiental E.
Por el contrario, la versión John Cooper Works Electric marca una cifra distinta. Su motor eléctrico gasta 15,5 kWh cada 100 kilómetros. Como no usa combustible, registra cero gramos de CO2 y alcanza la calificación A.