Esta bestia de 1.000 CV sale a rodar
Con solo 77 unidades programadas, este imponente Gran Turismo bautizado BRABUS Bodo, rinde tributo al fundador de la marca.
Esta vez, BRABUS se superó a sí misma con la presentación mundial de su proyecto más personal y ambicioso. El Bodo es un Gran Turismo para cuatro pasajeros y de un caballaje inusitado.
Un poco de historia
La mística detrás de este lanzamiento radica en su propia denominación. Konstantin Buschmann, actual CEO de la empresa, se encargó de explicar que este desarrollo es el homenaje definitivo a su padre y fundador del mito, Bodo Buschmann.
El proyecto plasma una idea que el pionero del tuning de alta gama imaginó durante años pero que nunca pudo concretar en vida.
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Por esta razón, el modelo se bautizó con su nombre de pila, al entender que ninguna otra combinación de letras iba a reflejar mejor el espíritu de un vehículo que busca marcar un antes y un después en el segmento de los GT de altísimo rendimiento.
Rendimiento sin precedentes
Para materializar semejante tributo, el plano mecánico recurre a una vieja y respetada conocida de la casa.
La configuración V12. Allí descansa un bloque biturbo de 5,2 litros ensamblado minuciosamente a mano por un único técnico experto.
Las especificaciones infunden respeto inmediato en cualquier entusiasta del motor, al entregar una potencia de 1.000 CV y un colosal par máximo de 1.200 Nm.
Una fiera italiana suelta en Norteamérica
Toda esa fuerza se traslada de manera directa y visceral hacia las ruedas del eje trasero mediante una transmisión automática de ocho velocidades, asistida por un diferencial electrónico que asegura una tracción óptima en todo momento.
En la práctica, las prestaciones en línea recta de este aparato asustan y lo meten de lleno en la conversación de los hiperdeportivos más serios del planeta.
El BRABUS Bodo acelera de cero a cien kilómetros por hora en apenas tres segundos exactos.
Si el conductor mantiene el pie derecho a fondo, los doscientos kilómetros por hora llegan a los 8,5 segundos, y la barrera de los trescientos kilómetros por hora cae en unos brutales 23,9 segundos. Finalmente, la aceleración se detiene cuando el velocímetro electrónico marca los 360 kilómetros por hora, un límite fijado para proteger sus componentes.
Dinámica a la orden del día
Controlar un despliegue de energía de estas dimensiones requirió una obra maestra en la gestión del chasis.
Desarrollado en conjunto con los especialistas de la firma KW, el sistema de suspensión cuenta con esquemas de doble horquilla adelante y multibrazo atrás, con cinco programas diferentes que transforman el comportamiento dinámico.
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El conductor puede transitar desde una configuración suave para pavimentos mojados hasta un modo sumamente deportivo ideal para exprimir el auto en circuitos, además de contar con un perfil totalmente personalizable a gusto.
Un detalle sumamente práctico para el día a día es el sistema de elevación del eje delantero, que incrementa la altura libre al suelo en 25 milímetros para superar lomos de burro o rampas pronunciadas sin dañar la parte baja.
Estética más que deportiva
Por el lado exterior, su look impone respeto desde gracias a un cuerpo esculpido íntegramente en fibra de carbono de alta resistencia.
A pesar de sus imponentes dimensiones, que superan holgadamente los cinco metros de largo, el peso en seco se clavó en unos contenidos 1.774 kilos
Se agrega una parrilla delantera con trece barras verticales, entradas de aire integradas y ópticas LED de diseño específico.
En la parte de atrás, un alerón activo de dos etapas trabaja de manera inteligente según la velocidad y funciona como un verdadero escudo aerodinámico en frenadas violentas por encima de los 140 kilómetros por hora.
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El contacto con el suelo es responsabilidad de un calzado a la altura de las circunstancias. Estrena los compuestos SportContact 7 Force provistos por Continental diseñados a medida.
Estos neumáticos van montados sobre llantas forjadas Monoblock Z-GT en su edición especial de 21 pulgadas, con un ancho descomunal de 325 milímetros en el sector trasero.
El paquete técnico se complementa con un sistema de escape de titanio fabricado con tecnología de impresión metálica en tres dimensiones.
A bordo deportividad sin límites
El habitáculo propone una experiencia de viaje premium donde el color oscuro y los detalles de fibra de carbono a la vista dominan la escena.
Los cuatro ocupantes viajan en un entorno revestido en cuero negro de alta calidad con costuras exclusivas que dibujan patrones clásicos de la firma.
Claro que también nos encontramos con placas identificatorias de la edición especial.
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La personalización llega a un punto tal que tanto el espacio de carga trasero como las alfombrillas del piso repiten el mismo patrón de diseño de las butacas.
Por último, cada unidad incluye accesorios complementarios como llaves forradas en piel y un bolso de viaje diseñado en sintonía con el interior.
Exclusividad a la orden del día
La viabilidad comercial de este coloso estará reservada para un grupo sumamente selecto de coleccionistas. La producción total quedó fijada en solo 77 ejemplares en todo el mundo, un número que rinde un claro guiño al año 1977 en el que se fundó la compañía.
Cada uno de los pedidos se construirá desde cero bajo las especificaciones exactas que defina el comprador, con un valor de salida que arranca en un millón de euros netos en el mercado de Alemania.
Para cerrar un círculo perfecto entre artesanía tradicional y modernidad, los propietarios recibirán un pasaporte digital de autenticidad respaldado por tecnología de cadena de bloques a través del consorcio Aura, asegurando de forma transparente el historial y la procedencia de cada pieza con el paso de los años.