Audi anticipa el eléctrico que vendrá
Vuelve un nombre histórico, ahora reconvertido en el Audi A2 e-tron. Pero esta vez atado a un hatchback eléctrico con motor trasero y base compartida con Volkswagen.
El Audi A2 e-tron calienta motores previo a su debut oficial. En estos ensayos se empiezan a conocer datos acerca de sus prestaciones, diseño y equipamiento.
De la lección del pasado a la reutilización de plataforma
Antes de hablar del presente, vale la pena repasar el origen. El primer A2 fue un proyecto personal de Ferdinand Piëch, expresidente del Grupo Volkswagen, y terminó siendo un fracaso en ventas.
Su carrocería de aluminio y el motor diésel de bajo consumo encarecieron tanto la fabricación que la marca perdía plata con cada unidad. Por eso el modelo apenas sobrevivió cinco años en el mercado, con 176.377 unidades vendidas en total.
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Esta vez la historia arranca distinta. En lugar de desarrollar una plataforma nueva desde cero, Audi decidió apoyarse en el recién lanzado Volkswagen ID.3 Neo. Así se ahorran costos de ingeniería y, además, se acelera la llegada del auto a los concesionarios.
Aerodinámica al límite para bajar el consumo
Ese consumo bajo no aparece por casualidad. Gran parte del mérito recae en el trabajo aerodinámico, con un coeficiente de resistencia de apenas 0,24. Se trata del valor más bajo entre todos los modelos chicos del grupo, aunque solo se logra con el paquete de eficiencia opcional.
Por debajo, el piso queda completamente cerrado y esconde varios recursos técnicos. Ahí aparecen un deflector en las ruedas delanteras y distintos alerones repartidos en ambos ejes del auto.
También hay reductores y respiraderos de hueco, que ordenan el aire alrededor de los pasos de rueda para reducir turbulencias.
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Tampoco tiene parrilla frontal como la conocemos. En cambio, una compuerta se abre solo cuando la batería o la electrónica necesitan refrigeración extra.
Esto puede pasar en un día caluroso, durante una frenada o aceleración fuerte, o mientras el auto está cargando.
Motor, batería y potencia
Ahora bien, ¿qué hay debajo del capó? El A2 e-tron monta una batería de litio-fosfato de hierro (LFP) de 61 kWh, que alimenta a un motor ubicado en el eje trasero.
Por ahora Audi no confirmó otras versiones, pero es probable que aparezcan con el tiempo. Al fin y al cabo, el ID.3 Neo, su hermano de plataforma, ya se vende con motorizaciones de 170 y 231 CV.
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¿Cuánta autonomía promete?
La marca todavía no reveló el dato oficial de autonomía, así que hay que ir por descarte. El ID.3 Neo, con una batería mayor de 79 kWh, llega a los 630 kilómetros bajo el ciclo WLTP. Es esperable que el A2 e-tron, con menos capacidad, se acerque a esa cifra sin llegar a igualarla.
Mientras tanto, las unidades de prueba circulan con un camuflaje que, la verdad, disimula bastante poco.