Así es el BMW Z/Z que desafía al futuro
Un proyecto por parte de un diseñador imagina un biplaza cero emisiones. El BMW Z/Z rompe los esquemas.
La reciente salida del Z4 del catálogo de la marca alemana nos dejó a muchos con un sabor amargo y una pregunta dando vueltas en la cabeza: ¿qué va a pasar con el legado de los descapotables biplaza que siempre llevaron la famosa letra Z?. Eso parece haberse solucionado o ilusionado con este BMW Z/Z.
Se trata de una visión independiente que agarra la historia de los deportivos de la casa y la lleva hacia un extremo nunca antes visto mediante un concepto visual que impacta a primera vista.
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Diseño con herencia
El responsable detrás de las líneas del BMW Z/Z es Wini Camacho, un creativo que pasó casi tres décadas trabajando sobre el diseño de Mercedes-Benz.
Así las cosas, el diseñador se propuso el desafío de reimaginar el formato más pasional de la marca de Múnich, y el propio nombre del prototipo nos da las pistas de su planteo.
Mientras la primera letra conecta directo con la dinastía de los roadster que conocemos, la segunda corresponde a la palabra Zwillinge, que significa gemelos en alemán.
La barra inclinada que las separa no es un simple detalle estético, sino que representa la división real del auto en dos partes exactamente iguales.
El corazón de este diseño no arrancó pensando en el largo del capó o en la silueta general, sino en algo mucho más sagrado. La histórica parrilla de doble riñón. En lugar de ser un adorno en la trompa, acá es el eje que define todo el auto.
El vehículo se estructuró literalmente como dos mitades unidas que se acoplan a la perfección para dar vida a una barqueta futurista, limpia y sin decoraciones.
Para que la fluidez de la carrocería fuera total, se escondieron todos los componentes que suelen interrumpir las líneas del vehículo.
Por ejemplo, las luces delanteras se mudaron a una sección fija dentro de las mismas ruedas, y los guiños traseros se colocaron en los propios apoyacabezas.
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Interior disruptivo
Esa misma búsqueda de pureza se traslada a la experiencia cuando nos sentamos al volante.
Como no cuenta con parabrisas, manejarlo exige el uso de un casco, un elemento que además se aprovecha como centro tecnológico.
Toda la información vital de la marcha, que normalmente veríamos en tableros digitales gigantes, se proyecta directamente en el visor del casco del conductor.
Esto permitió dejar un panel frontal sumamente limpio, donde conviven algunos botones analógicos en el volante con un sistema de órdenes por voz para controlar las funciones principales sin desviar la atención del camino.
La versatilidad de la carrocería de este biplaza a batería también propone algo totalmente fuera de lo común a través de tres configuraciones de uso muy marcadas.
La primera es una alternativa de protección donde los asientos se rebaten hacia adelante para techar por completo el habitáculo cuando el auto queda estacionado a la intemperie.
Las otras dos opciones se adaptan al tipo de viaje, permitiendo configurar el espacio para un solo ocupante en plan de manejo deportivo o abrir el sector del acompañante para compartir la salida.
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Propulsión eléctrica
Para cerrar un planteo puramente entusiasta, la mecánica eléctrica del BMW Z/Z se pensó en dos variantes con temperamentos bien definidos.
Por un lado, una versión configurada para disfrutar en el día a día y en la calle, con un andar equilibrado.
Por el otro, la variante M se convierte en una propuesta rabiosa concebida para exprimir a fondo en los circuitos, equipada con un kit aerodinámico específico y una puesta a punto agresiva que busca rescatar las sensaciones más puras de la competición.
Este BMW Z/Z es solo un ejercicio de diseño que deberemos esperar por si algún día ve la luz de manera definitiva.