Morgan Supersport 400: El deportivo artesanal que rompe récords de velocidad
La firma presenta este ejemplar conocido como Morgan Supersport 400, el cual nos recuerda la conducción más purista.
Manejar un Morgan siempre fue lo más parecido a viajar en el tiempo, pero el el Supersport 400 nos obliga a resetear todo lo que sabíamos sobre la marca de Malvern Link.
Así las cosas, este ejemplar es más rápido, potente y caro que jamás haya salido de sus talleres artesanales. Es, básicamente, un pura sangre de carreras vestido con el traje de gala de un caballero inglés de los años veinte.
Hyundai diseñó un auto solo para China y el resultado es difícil de ignorar
Mecánica alemana
Lo primero que impacta es su capacidad de empuje. Gracias a un acuerdo estratégico con BMW, este roadster esconde bajo su capó de estilo vintage un motor de seis cilindros en línea que genera unos impresionantes 402 CV.
Si a esto le sumamos una caja automática de ocho marchas con levas al volante y un peso ridículamente bajo, el resultado es una aceleración que te pega al asiento: pasa de 0 a 100 km/h en solo 3,6 segundos.
Es una cifra que pone en aprietos a deportivos modernos mucho más aerodinámicos y tecnológicos.
Lynk & Co GT Concept y la nueva era de la marca
El arte de conducir «como antes» pero con seguridad actual
A pesar de estas cifras de vértigo, el Morgan Supersport 400 no es difícil de llevar. La marca trabajó a fondo en la plataforma CX-Generation (un chasis de aluminio muy rígido y liviano) para que se sienta firme y predecible.
Además, viene de serie con un kit de suspensión ajustable que permite elegir entre 24 niveles de dureza.
Esto significa que podés usarlo para un paseo relajado el domingo o endurecerlo para entrar a un circuito y buscar el límite de adherencia.
Para los más puristas, existe la opción de sumar un diferencial de deslizamiento limitado. Este componente es clave si queremos aprovechar al máximo la potencia en las curvas, y asegura que las ruedas traseras no pierdan tracción cuando hundimos el pie en el acelerador.
Es, en definitiva, un juguete para quienes disfrutan de la conducción pura, sin filtros electrónicos que se interpongan entre el piloto y el asfalto.
El Nissan Z 2027 se reinventa
Un diseño que engaña al viento
Si lo mirás de lejos, parece el mismo Morgan de siempre, pero los detalles revelan un trabajo de ingeniería muy fino.
El Morgan Supersport 400 tiene guardabarros más redondeados y unos faros delanteros que parecen «hundirse» en la carrocería para mejorar el paso del aire.
En la parte de atrás, el cambio es total. Los escapes y la patente están encerrados en una pieza que funciona como difusor, ayudando a que el auto se mantenga pegado al piso cuando la velocidad sube.
Incluso el techo rígido tiene un propósito que va más allá de tapar la lluvia. Su forma crea una rampa suave hacia el baúl que mejora la aerodinámica general.
Asimismo, las llantas de 19 pulgadas, fabricadas mediante un proceso de forjado para que sean más resistentes y livianas, completan una estética que mezcla el músculo moderno con la elegancia de preguerra.
El arte de conducir el pasado: Así es el Seven HWM Edition
Un interior donde el lujo es la simplicidad
Entrar en la cabina es entender qué significa el lujo artesanal. No vas a encontrar pantallas gigantes ni menús complicados.
Hay cuero, madera y Alcántara por donde mires. Solo hay una pequeña pantalla digital frente al conductor para los datos básicos. El resto son relojes analógicos de diseño clásico que, aunque parecen antiguos, funcionan con tecnología de última generación.
Todo está pensado para que nada te distraiga de lo que realmente importa: disfrutar del camino.