Q7: El tercer capítulo de su historia se empieza a escribir
La tercera generación del Audi Q7 se renueva por completo, plantando cara a las marcas emergentes con argumentos de peso. Motores tradicionales, tecnología de vanguardia y espacio de sobra.
Aunque en sus orígenes se coronó como el buque insignia indiscutible de la marca alemana entre los SUV, las reglas del juego han cambiado tanto que incluso este coloso de cinco metros de largo ha tenido que redefinirse para mantener su hegemonía. Por eso el Q7 se aggiorna para mantener su vigencia.
Propuestas debajo del capó
Audi ha decidido mantener la confianza en los grandes bloques térmicos, para ofrecer potentes opciones diésel de seis cilindros en configuración V6 y tres litros de cilindrada.
Estas mecánicas se apoyan en la tecnología Mild Hybrid. La variante de acceso entrega unos solventes 245 caballos con 500 Nm de par motor, mientras que la opción más prestacional eleva la apuesta hasta los 299 caballos y un par de 630 Nm.
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Allí aparece en escena una caja de cambios automática Tiptronic de ocho velocidades, conectada de serie al legendario sistema de tracción integral permanente Quattro.
Esta combinación estrena además un diferencial central de deslizamiento limitado con precarga que asegura una adherencia impecable en cualquier circunstancia.
Para quienes busquen un extra en el apartado dinámico, la marca permite sustituir el esquema de suspensión de serie por una suspensión neumática adaptativa o por una alternativa de corte deportivo.
Diseño más robusto y moderno
El cambio estético también es evidente y sigue la línea de diseño más reciente de la casa germana.
La zona delantera adopta la tendencia de los faros divididos, ubicando unas ópticas OLED muy afiladas en la parte superior. Además, deja los proyectores principales en la zona media del paragolpes.
La característica parrilla Singleframe ahora es notablemente más ancha y ya no desciende tanto hacia los bajos.
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En los laterales, el aspecto varía según el acabado gracias a unas llantas que van desde las 20 hasta las 23 pulgadas. Un detalle tecnológico sobresaliente de su sistema de iluminación matricial es la capacidad de proyectar indicadores sobre el asfalto para advertir al resto de los conductores cuando vamos a realizar un cambio de carril.
Si nos trasladamos a la parte trasera, el Audi Q7 conserva una caída de techo muy vertical y estrena unos grupos ópticos OLED unidos por el centro del portón que recuerdan a los de su hermano menor, el Q3.
También incluye el logotipo iluminado en un llamativo color rojo. Además, las salidas de escape reales quedan totalmente a la vista.
Esa verticalidad de la zaga tiene una razón de ser muy clara: garantizar el máximo espacio libre para la cabeza de los ocupantes de la tercera fila.
Experiencia a bordo
El interior del Audi Q7 viene configurado de serie con siete plazas, aunque existe la posibilidad de elegir una versión de seis asientos.
La habitabilidad y la modularidad se han optimizado con una segunda fila que se puede desplazar longitudinalmente y unos respaldos traseros que se abaten en tres secciones independientes, lo que permite albergar bultos alargados sin inutilizar las plazas laterales.
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El baúl también gana en esta renovación, con una capacidad de 722 litros cuando viajamos con cinco asientos y expandiéndose hasta unos 1.980 litros si decidimos convertir el habitáculo en un biplaza.
Al sentarse al volante, lo primero que atrapa la mirada es el despliegue digital. El habitáculo está presidido por tres grandes pantallas configurables, siendo táctiles tanto la central como la destinada al acompañante.
Aunque la gestión del climatizador se ha integrado en la pantalla principal, se agradece que se mantengan ciertos mandos físicos en la consola central para las funciones multimedia básicas y accesos directos.
Por otro lado, la calidad constructiva promete ser sobresaliente. Se ha sustituido gran parte del plástico negro brillante de los modelos anteriores por inserciones de madera auténtica en la consola, un material que aporta calidez y un tacto mucho más noble.
El volante estrena un diseño de cuatro radios con mandos táctiles. Asimismo, se han agrupado las funciones de la caja de cambios, los limpiaparabrisas y los intermitentes en una única barra fija detrás del volante.
El ambiente interior se redondea con un sofisticado juego de luces ambientales y proyecciones lumínicas en las puertas. Ello crea una atmósfera tecnológica con la que el Audi Q7 se declara listo para medirse cara a cara con sus eternos rivales.