Hennessey Blackbird: la respuesta atmosférica a la era de los híbridos

NoticiasNovedades | Matias Muro | 04/08/2026 | Compartir

El hypercar Hennessey Blackbird llega sin turbo, sin electrificación y con un V8 que promete ubicarse entre los más potentes del mundo en su categoría.

Hennessey ya tiene sucesor para el Venom GT y el Venom F6. Se llama Blackbird y toma su nombre del Lockheed SR-71, el legendario avión espía.

La marca de Sealy, Texas, decidió partir de cero para este proyecto, tal como hizo tiempo atrás con el Venom F5.

El resultado es un auto que esquiva las tendencias actuales del sector. Nada de motores eléctricos. Nada de turbocompresores. Solo un bloque atmosférico puro, pensado para quienes todavía valoran la mecánica sin intermediarios.

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Ficha técnica: el corazón del Blackbird

El motor es un V8 de 6.2 litros sin sobrealimentación, desarrollado junto a Ilmor Engineering.

Esa compañía no es cualquiera: Fabrica los motores Chevrolet que usan equipos de IndyCar como Penske y McLaren, y en 1993 colaboró con Mercedes-Benz en su regreso a la Fórmula 1.

La cifra de potencia buscada ronda entre 800 y 850 CV. Así, el Blackbird pasa de 0 a 100 km/h en 2,5 segundos y llega a una velocidad máxima de 354 km/h. Todo esto con un peso en vacío que no supera los 1.360 kilos.

La tracción es exclusivamente trasera. La caja de cambios es manual, de seis velocidades, con engranajes expuestos a la vista.

Sin sistemas híbridos de por medio, la conexión mecánica queda directa entre el motor y las ruedas traseras.

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Pocas ayudas, mucha sensación de manejo

Hennessey no quiso saturar al Blackbird de electrónica. Cuenta apenas con ABS y control de tracción como asistencias de conducción.

De fábrica monta neumáticos Michelin Pilot Sport Cup 2 y suspensión adaptativa, pensada para mantener estable la aerodinámica en cualquier situación.

La idea no pasa por perseguir récords de velocidad o aceleración. Busca, en cambio, una experiencia emocional y analógica al volante.

Un imponente todoterreno recibe su homenaje

Diseño con referencias cruzadas de la aviación y las pistas

Por fuera, el Blackbird combina inspiraciones de distintos mundos de la velocidad. Los pontones laterales recuerdan a los monoplazas actuales de Fórmula 1. Los aletines traseros beben de los antiguos prototipos LMP1 del Mundial de Resistencia.

La salida de escape cuádruple, en tanto, se inspira en el Bell X-1 de 1947, el primer avión en superar la velocidad del sonido, alcanzando Mach 1,06 (1.127 km/h) a 13.000 metros de altura.

Adentro, el ambiente recrea la cabina de un caza. Hay detalles en cuero con rieles que imitan los postquemadores del avión cuando se acelera a fondo.

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A su vez, el tablero es grande y todo el habitáculo apunta a un solo objetivo: Concentrarse en manejar. Aun así, no descuida la practicidad.

Posee cuatro portavasos y espacio para varias valijas, algo poco habitual en este segmento. El habitáculo, además, es más amplio que el del Venom F5, modelo al que reemplazará en el mediano plazo. La conectividad con dispositivos existe, pero sin protagonismo de pantallas.

Producción limitada y calendario de lanzamiento

Del Hennessey Blackbird se fabricarán apenas 71 unidades para todo el planeta. Cada ejemplar tiene un valor de  unos 2,5 millones de dólares. La presentación pública será el 14 de agosto, en el evento The Quail, en California. Ahí también se develarán detalles finales antes del inicio de la producción.

Esa producción, sin embargo, no será inmediata. Recién arrancará cuando termine la fabricación del Venom F5, prevista para 2028. Se estima que el Blackbird empezará a construirse entre 2029 y 2030.