Regreso esperado para este ícono francés
El Citroën 2CV vuelve como concept eléctrico de 3,76 metros, con precio cercano a 15.000 dólaresy llegada a las calles en 2028.
Finalmente, el Citroën 2CV tiene cara. Es un Concept que anticipa el auto de producción, previsto para 2028, ochenta años después del original. Hasta entonces, la marca francesa muestra qué idea tiene para su próximo gran vendedor.
Por otra parte, el Citroën 2CV Concept deja dos dudas abiertas. ¿Llega a tiempo frente a la competencia china? ¿Respeta el espíritu del modelo de 1948? La presentación previa se hizo antes de su primera aparición pública en París. Con los datos disponibles, conviene repasar ambas cuestiones.
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Adentro: un banco que se da vuelta y ningún tablero clásico
Por dentro, el 2CV Concept rompe con lo convencional. No hay panel central tradicional y las puertas llevan paneles embutidos. Adelante tampoco existen butacas separadas. Las reemplaza un banco desmontable, que puede instalarse en posición inversa, de cara a la parte trasera.
Además, la marca explica que el propósito es ganar lugar para los pasajeros. Con ese fin, una canasta removible ocupa el sitio de la consola central. Un cilindro simple hace las veces de tablero, como en los autos de los años 50.
Tecnología mínima y un toque de humor
Sobre ese cilindro se montan el volante con un único rayo, la palanca de cambios y un hueco para guardar objetos. Hay además una franja Citroën Smart Vision, que reúne los datos básicos bien a la vista de quien maneja.
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Aun así, no es una pieza de museo. Trae una pantalla cuadrada y táctil de 8 pulgadas, con gráficos que remiten a la historieta.
En lugar de parlantes, una radio portátil hace de altavoz. El techo es de lona y corredizo. Las luces decorativas que evocan una terraza de verano, en cambio, probablemente no lleguen a la versión de calle.
Por fuera: las proporciones del original, intactas
A simple vista, el 2CV eléctrico copia las formas del modelo de 1948. Mantiene el techo abombado, con una caída marcada hacia atrás, y los pasos de rueda delanteros bien inflados. Los faros LED asoman fuera de la carrocería.
Detalles copiados con lupa
Incluso lo más chico quedó replicado. El capó repite sus nervaduras y el frente, su paragolpes. Las ruedas son de acero, de perfil aerodinámico, y calzan cubiertas Michelin hechas especialmente para este modelo. El naranja de la carrocería ya se ofrecía en el catálogo del primer 2CV.
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Por último, en el parabrisas hay tres números grabados: 48, 90 y 26. Aluden a 1948, el año de presentación del original; a 1990, el fin de su producción; y a 2026, el estreno del concept. Es un guiño menor, pero habla del cuidado con que se pensó el prototipo.
Una filosofía de posguerra, puesta al día
Detrás del diseño hay una idea de fondo. El 2CV original nació para resolver la movilidad de una Europa que salía de la guerra. Su receta combinaba practicidad, espacio interior, comodidad cotidiana y un precio accesible.
Al mismo tiempo, el proyecto va a contramano de lo que hoy marca el mercado. Apuesta por lo simple, lo liviano y lo eficiente, con la mirada puesta en el siglo XXI.
Dónde se ubica y contra quién compite
El eléctrico francés ocupa el centro de la oferta urbana de Citroën. Queda más arriba que el Ami y más abajo que el C3.
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Su largo es de 3,76 metros, 25 centímetros menos que el ëC3, y resulta más corto que el 2CV de 1948.
En cuanto al precio, la marca promete un valor de salida cercano a 15.000 dólares Con esa cifra apunta a competirle al Twingo de Renault y al T03 de Leapmotor.
Lo que todavía no se sabe
Sin embargo, el material disponible no trae cifras de batería, autonomía ni potencia del motor eléctrico. Ese capítulo sigue abierto.
Además, conviene recordar que todavía es un prototipo. Según la propia marca, el auto de calle mantendrá un diseño fiel a este concept, aunque con ajustes en detalles como las luces.
Lo concreto, por ahora, es el calendario: el 2CV de calle llegará en 2028.