Cadillac y una serie deportiva muy exclusiva
La marca estadounidense celebra su llegada a la máxima categoría con el CT5-V Blackwing F1 Collector Series. Despliega unos 685 caballos, tres pedales y apenas 26 ejemplares.
El Cadillac CT5-V Blackwing F1 Collector Series aparece como el embajador perfecto para el desembarco de la firma en la Fórmula 1, justamente en coincidencia con el Gran Premio de Miami.
Un homenaje con sentido numérico
Muchos se preguntarán por qué fabricar exactamente 26 unidades. La respuesta es un guiño directo al calendario. El 2026 es el año en que la marca ha ingresado oficialmente a competir en la F1.
Esta exclusividad lo convierte automáticamente en una pieza de deseo que probablemente se agote antes de que los neumáticos toquen el asfalto por primera vez.
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No es solo un automóvil rápido. Es un recordatorio físico de que Cadillac ya no solo quiere dominar las autopistas de Detroit, sino también los circuitos más exigentes del mundo.
Corazón de pista y alma manual
Lo que realmente vuelve loco a cualquier entusiasta es lo que sucede bajo el capó y entre los asientos. El CT5-V Blackwing ya era una bestia, pero para esta serie especial, los ingenieros decidieron darle una vuelta de tuerca más.
Lograron exprimirle 17 caballos extra al motor, para alcanzar unos impresionantes 685 caballos.
Pero el dato que hace que a cualquier purista se le escape una sonrisa es que este modelo viene exclusivamente con caja manual de seis velocidades.
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En un mundo donde todo es automático y eléctrico, Cadillac nos regala una última danza analógica para que el conductor tenga el control total de semejante potencia.
Estética que no necesita gritar
Visualmente, el CT5-V Blackwing F1 Collector Series se aleja de los alerones gigantes o colores estridentes.
Optaron por un estilo que ellos llaman Midnight Stone Frost, un tono oscuro y mate que le queda impecable. Si te acercas, vas a notar los detalles en fibra de carbono y unas pinzas de freno metálicas que le dan ese aire de competición profesional.
Por dentro, el habitáculo es sobrio pero lleno de pequeños tesoros para el ojo atento logotipos de la F1 en los umbrales de las puertas y un detalle genial en la palanca de cambios, con un medallón impreso en 3D que te recuerda en todo momento que no estás manejando un sedán cualquiera.
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La joya de la corona americana
Manejar una máquina así, que combina un chasis afinado en pista con la fuerza bruta de un motor de casi 700 caballos, genera una sensación difícil de explicar.
Es un auto que te hace sentir orgulloso de la ingeniería mecánica. Aunque la decoración que eligió la marca para el GP de Miami pueda parecer algo discreta para el brillo de Florida, compensa cualquier falta de color con pura personalidad.
Es potente, es escaso y es, posiblemente, uno de los mejores homenajes que la industria americana le ha hecho al automovilismo de élite en los últimos años.