Bentley y una doble apuesta
La firma de Crewe presenta la cuarta generación de sus variantes S, que adoptan la arquitectura Ultra Performance Hybrid y el chasis activo del Speed. Los Continental GT S y GT Convertible S están en marcha.
Bentley lanza los Continental GT S y GT Convertible S, modelos que no solo suceden a sus antecesores, sino que reclasifican la jerarquía interna de la marca.
Inspirados en la filosofía de los legendarios Supersports, estas variantes abandonan la idea de ser un escalón intermedio para posicionarse como auténticas herramientas de precisión para el conductor entusiasta.
La cuarta generación de la denominación S marca un hito al integrar, por primera vez, el tren motriz híbrido de alto rendimiento.
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Ingeniería de vanguardia: El motor Ultra Performance Hybrid
El corazón del Continental GT S representa una ruptura con el pasado. El anterior bloque V8 de combustión pura cede su lugar a un sistema híbrido avanzado que combina un motor V8 biturbo de 4.0 litros con tecnología eléctrica de última generación.
El resultado arroja cifras que superan incluso al icónico motor W12. Con una potencia combinada de 680 CV y un par motor de 930 Nm, este sistema ofrece 130 CV adicionales respecto a la versión S saliente.
Por otro lado, la capacidad de respuesta es inmediata. Completa el sprint de 0 a 100 km/h en apenas 3,5 segundos, mientras que la velocidad punta alcanza los 305 km/h.
En tanto, la ingeniería de Bentley permite en modo puramente eléctrico una autonomía de hasta 80 kilómetros.
No obstante, al activar el modo deportivo, el escape rediseñado realza el ritmo transversal del V8.
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Dominio dinámico: El chasis Bentley Performance Active
La verdadera diferenciación del Continental GT S reside en su arquitectura de control. Bentley traslada el chasis Bentley Performance Active a esta gama.
Por primera vez, la variante S incorpora el diferencial electrónico de deslizamiento limitado (eLSD) y la dirección en las cuatro ruedas.
Asimismo, en el Modo Dinámico, el software permite un deslizamiento controlado del eje trasero, y mantiene siempre una red de seguridad electrónica lista para intervenir si la trayectoria excede los límites físicos.
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Diseño exterior: Una postura decidida y atlética
La estética del Continental GT S busca comunicar sus intenciones prestacionales mediante el uso extensivo de la especificación Blackline.
Este paquete sustituye los acabados metálicos brillantes por elementos en negro brillante. Se aprecia sobre la rejilla, las insignias y los contornos de las ventanas. Los faros de matriz LED, que presentan el diseño Precision de Bentley, lucen un tinte oscuro que añade agresividad.
El perfil lateral se realza por las extensiones de los umbrales en negro Beluga y las llantas de aleación de 22 pulgadas con diseño de diez radios en flecha.
Una vez en la zaga, nos encontramos con un difusor específico y salidas de escape deportivas que rematan una silueta fluida pero musculosa.
De esta forma, las variantes más condimentadas ya están listas para hacer de las suyas.