Gunther Werks Project Endgame: Un adiós de 840 CV bañado en oro y nostalgia
El preparador californiano cierra su etapa Speedster con una pieza única que combina la ingeniería más purista con un guiño cinematográfico. El Project Endgame ya está listo.
Cuando pensábamos que el techo de la personalización sobre la base del Porsche 993 ya estaba cerca, llega Gunther Werks y patea el tablero. El bautizado como Gunther Werks Project Endgame no es solo un auto más; es el último de su estirpe y, posiblemente, el más extravagante que haya salido de sus talleres.
Aunque a simple vista su estética nos recuerde al traje de Iron Man, lo que realmente importa está oculto bajo su piel de carbono.
El regreso a la esencia alemana en formato eléctrico
Una cabina con «gemas» y mucho lujo
El interior es, por lejos, el lugar donde más se nota que este proyecto no conoce de límites presupuestarios. Al sentarse, lo primero que atrapa la vista es la palanca de cambios de su transmisión manual.
No es una pieza común. Está revestida en oro de 24 quilates y lleva incrustadas seis gemas de distintos colores que representan cada marcha, un detalle artesanal que rinde tributo a la saga de los Vengadores.
Todo el habitáculo es un festival de texturas donde el cuero rojo, negro y los vivos dorados conviven con respaldos de asientos y umbrales de puertas en fibra de carbono.
Es una atmósfera cargada, sí, pero diseñada para quien entiende que un auto de este calibre es, ante todo, una obra de arte móvil.
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El desafío de enfriar 840 caballos por aire
Lo que separa a este «Endgame» de cualquier otro trabajo previo de la marca es su corazón. Por primera vez, lograron que un Speedster con 840 CV y un torque de 660 lb-pie mantenga la refrigeración por aire.
Para los puristas, este es el «Santo Grial» mecánico. El motor bóxer de 4.0 litros biturbo, puesto a punto por Rothsport Racing, utiliza un complejo sistema de ventiladores planos para mantener la temperatura bajo control.
Incluso en la mecánica encontramos excentricidades justificadas por la física. Los intercoolers están recubiertos en oro de 24 quilates. Más allá del lujo, este metal es un excelente reflector de calor, ayudando a que el motor rinda al máximo sin fatigarse.
Un regalo muy especial de cuatro ruedas
Carrocería extrema y peso pluma
A diferencia de los Speedster anteriores que buscaban líneas más fluidas, el Project Endgame toma prestada la musculatura del GW Turbo.
La carrocería de fibra de carbono luce mucho más ancha y agresiva, destacando un enorme alerón trasero que reemplaza al clásico diseño de «cola de pato».
El trabajo aerodinámico se completa con un paragolpes frontal rediseñado y un difusor trasero que parece sacado de un auto de pista.
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Lo más impresionante es que, a pesar de todo este despliegue de piezas y potencia, el conjunto apenas supera los 1.179 kg. Es una pluma con la fuerza de un huracán, pintada en un rojo caramelo que cambia de tonalidad según cómo le pegue el sol.
Este Project Endgame no es para cualquiera, ni pretende serlo. Es el cierre de una era para Gunther Werks, y decidieron que la mejor forma de despedirse era haciendo el mayor ruido posible.