Volkswagen Golf GTI Roadster: Cuando la fantasía de los videojuegos se vuelve real
La marca alemana recupera al Golf GTI Roadster para celebrar cinco décadas de emoción bajo las siglas GTI.
En el marco de los 50 años decidió del Volkswagen Golf, ha salido a la luz este Golf GTI Roadster.
Este «juguete» para adultos no es un modelo cualquiera. Es una barchetta sin techo que originalmente solo existía en los píxeles del videojuego Gran Turismo 6 y que, por un golpe de audacia, terminó convirtiéndose en una máquina real.
Un diseño que corta el viento (y la respiración)
Lo primero que impacta del Volkswagen Golf GTI Roadster es su silueta. Si lo mirás de frente, reconocés la mirada del Golf Mk7, pero ahí terminan las similitudes. Los diseñadores cortaron el techo, eliminaron el parabrisas convencional y crearon una pieza de diseño donde el aire es el protagonista.
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Las puertas no se abren hacia afuera, sino hacia arriba, como en los mejores superdeportivos.
A su vez, los parantes traseros se transformaron en unos arcos de seguridad que le dan un aspecto musculoso y agresivo.
Un corazón V6 que ruge con fuerza
Si el diseño te parece atrevido, lo que hay debajo del capó te va a volar la cabeza. Mientras que un GTI normal se conforma con un motor de cuatro cilindros, el Volkswagen Golf GTI Roadster esconde un motor V6 biturbo de 3.0 litros.
Son unos 503 CV de potencia pura. Es tanta la fuerza que genera este bloque que la tracción delantera tradicional no era suficiente.
A raíz de ello, Volkswagen le instaló el sistema 4Motion de tracción total, el mismo que usa el Golf R.
En la práctica, esto se traduce en una aceleración que te pega al asiento. De 0 a 100 km/h en solo 3,6 segundos.
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Es incluso más rápido saliendo de un semáforo que aquel legendario Golf con motor de Bentley W12 que conocimos hace años.
Con una velocidad máxima de 309 km/h, este Roadster no solo es una cara bonita, sino una de las máquinas más rápidas que jamás hayan llevado el logo de VW en la parrilla.
Más que un simple ejercicio de estilo
A pesar de ser un auto «abierto», el Volkswagen Golf GTI Roadster tiene una presencia imponente.
No es un auto liviano como un juguete. Sus 1421 kilos demuestran que está construido con componentes serios, desde sus enormes frenos hasta sus llantas de 20 pulgadas con tuerca central de competición.
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Es un recordatorio de que, cuando los ingenieros de Volkswagen se sueltan el pelo, pueden crear máquinas que compiten de igual a igual con los mejores deportivos del mundo.
Este regreso del Roadster es la forma perfecta de cerrar el círculo de los 50 años del GTI. Nos recuerda que, más allá de la practicidad y la tecnología diaria, el corazón de esta marca late por la velocidad y el diseño audaz.
Quizás nunca lo veamos en un concesionario, pero saber que existe y que todavía puede rugir por las pistas es suficiente para mantener viva la llama del mito GTI.